Jan Hatzius, economista de dicho banco en el estudio estima que "Es posible que haya bajas de precios acumuladas del orden del 15 al 30 por ciento".
El banco Goldman Sachs estimaba hasta ahora que los precios de las viviendas estaban sobrevaluados en alrededor de 15 por ciento, descontando la inflación, pero el nivel de precios comparado con los ingresos o con los alquileres "pinta un cuadro mucho más funesto", agregó el economista.
El economista añadió "Estas perspectivas son tal vez problemáticas, pero aun así sospechamos que son demasiado optimistas".
En efecto, el escenario básico tomaba en cuenta las hipótesis clásicas tales como un aporte de 20 por ciento del precio de compra, un préstamo a 30 años y un préstamo a tasas fijas y variables a la vez, como es norma desde hace mucho tiempo en Estados Unidos.
Este escenario no tomaba en cuenta ni los préstamos subprime, ni la baja de los aportes iniciales, así como tampoco otras hipotecas riesgosas, con una tasa inicial muy baja, antes de los ajustes que vendrían algunos años más tarde.
El mercado inmobiliario alcanzó un pico recientemente, e históricamente "un precio récord es generalmente seguido por una caída hacia el punto más bajo".
Jan Hatzius advirtió que tal baja de precios "aumentaría los riesgos de una espiral de deterioración del crédito, de rarefacción del acceso al crédito y de reducción del acceso a la vivienda propia (...) que podrían pesar sobre la actividad económica por un período prolongado".
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