Miles de sus acompañantes estaban caracterizados con disfraces multicolores, como todo tipo de personajes japoneses: geishas, chefs de sushi y samurais. A la sombra de un carro alegórico hecho como una pagoda, muñecas rotativas del personaje Hello Kitty abrieron sus cuerpos para revelar a bellas brasileñas semidesnudas, sonriendo desde el interior.

Bismarchi, cubierta solamente por pintura plateada y con un penacho de plumas negras, se implantó hilos de nailon en los ojos, para darles el toque asiático en la que su cirugía plástica número 42, hace una semana, en su camino a la marca de 47 intervenciones en poder de Cindy Jackson, estadounidense de 52 años conocida como "la muñeca viviente", que figura en el Libro de Récords Guinness.
Aunque Bismarchi hizo que todo pareciera sencillo, tuvo que danzar samba durante 80 minutos durante el largo desfile por el "Sambódromo" de Río, circuito con capacidad para 85.000 espectadores usado únicamente durante la competencia de escuelas de samba, cosa tan seria como el fútbol en la nación más grande de Latinoamérica.
Mirándolo todo desde las gradas, con tacones altos y minifalda, Thatiana Patgung, reina de la escuela Mocidade Independente, dijo que el baile es tan excitante como difícil, en medio de la samba y los rugidos de los hinchas de cada grupo.
"El ponerse al frente del cuerpo de tamborileros es ponerse ante el corazón de la escuela", dijo la espectacular morena. "Tu pulso acelera y tu estómago te duele, pero es maravilloso".
El desfile de seis de las principales escuelas de la ciudad no terminará sino hasta el amanecer del lunes, día en que inicia su segunda fase cuando el resto de los grupos bailan y marchan, tratando de impresionar a un panel de jueces y ser declarados los ganadores del año.
